Versión de lectura abreviada, editada a partir de los subtítulos. Se han reducido muletillas y repeticiones; no es una transcripción literal ni un cotejo completo con el audio. La transcripción de origen está disponible más abajo.
Claridad y veracidad
Hay una pregunta que me plantearon: ¿qué es tener una comunicación asertiva o ser un comunicador asertivo? También quiero plantearles en qué momento esa comunicación puede cruzar una línea muy delgada y convertirse en confrontación o agresión verbal. La comunicación asertiva tiene que ver con la certeza, la claridad y la forma directa de transmitir un mensaje. Hay un hilo conductor: la veracidad. ¿Tengo información suficiente? ¿Tengo los datos y la certeza de que el mensaje es cierto, real y objetivo?
Franqueza con respeto
Al transmitir el mensaje también necesitamos ser empáticos. Siempre debo pensar en la persona que va a recibirlo, que me está escuchando y a quien me dirijo. Debemos ser respetuosos y cuidar su integridad. Hay gente que dice: «Soy muy transparente, muy franco; siempre digo la verdad». Mi pregunta es: ¿también lo haces con respeto y cuidando la dignidad de quien te escucha? ¿O simplemente sueltas lo que traes emocional y racionalmente, sin darte cuenta del daño que puedes generar?
Sí, se trata de ser veraz, transparente, directo, claro y conciso; de tener información y poder comprobar lo que dices. Sin embargo, eso no es suficiente. También nos interesa la integridad de la persona y la manera en que se siente al comunicarse con nosotros. Hay personas cuyos comentarios desestabilizan el ambiente de trabajo y la calidad de vida. No se trata de asumir que a uno le corresponde decirle siempre su verdad a todo el mundo. Qué bien que digas la verdad; hazlo también con empatía y cuidando a la persona que tienes enfrente.
Este proceso es valioso cuando la gente recibe el mensaje con datos, información y veracidad, y al mismo tiempo se cuidan la integridad de la persona, el ambiente de trabajo y el entorno. También somos responsables de que quien se comunica con nosotros se sienta atendido y escuchado.
Escuchar también es comunicar
A veces no permitimos que la otra persona nos responda, que regrese el mensaje y exista una interacción de ida y vuelta. La comunicación se vuelve unilateral, en un solo sentido, sin oportunidad de que los demás se comuniquen. Estemos hablando o no, siempre estamos comunicando. Por eso les diría: escuchemos a la gente con empatía, entendiendo su situación y poniéndonos en sus zapatos. Esa escucha expresa respeto y puede hacer que las personas quieran estar cerca de nosotros y tengan confianza para comunicarse.
Lo que comunica nuestra forma de hablar
Nos gustaría tener la capacidad de comunicarnos con certeza y responsabilidad, de forma directa, clara y honesta. Nuestra comunicación también habla de nuestros valores, principios y formación: de quiénes somos. Si tienes deseos de decirme algo directamente, recuerda preguntarte por su impacto. Si sabes que puede dañar mi integridad o mi dimensión emocional, ¿es eso lo que necesito recibir?
La gente espera de nosotros cosas positivas y constructivas; espera que podamos contribuir a su desarrollo. Por eso te dejo esta pregunta: cuando te comunicas con alguien, ¿lo que vas a transmitir edifica o daña? ¿Has pensado en el efecto de tu comunicación con tu familia, tus hijos, tus empleados o tus colaboradores?
Preguntar por el impacto
Hay algo más: ¿has recibido retroalimentación o hecho alguna encuesta para conocer tu impacto en el ambiente de trabajo? ¿Sabes qué piensan los demás de tu manera de comunicarte? ¿Tienes esa información o no te interesa? Yo creo que sí nos interesa saber el impacto que generamos en la gente. Soy el Dr. Héctor Carreón. Síganos en las redes sociales de Los Consultores. Muchas gracias.